Y al acabar el día, por muy malo que haya sido, siempre hay algo por lo que dar las gracias, por lo que seguir, siempre hay una sonrisa, una mirada, un momento, algo a lo que aferrarse por pequeño que sea y sobretodo siempre, hay una persona o ¿porque no? varias con las que irse lejos, con las que irse a la luna.
Con el tiempo he aprendido...
Que hay que creer en hechos, no en palabras. Que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos, el que más promete, muchas veces es el primero que se va y el que menos te esperas el primero que se queda ahí a tu lado, delante o detrás pero cerca. Aprendí, que estar enamorada es la más bella de las locuras pero no deja de ser una locura y hay que asumir las consecuencias que pueda tener esta locura. Que cuando las palabras fallan, la música habla. Que no importa lo fuertes que seamos o lo fuertes que creamos ser, todos en algún momento necesitamos un abrazo. Que quien te quiere lo demuestra. Que no hay arma más poderosa que las palabras. Que los amigos, pueden contarse con los dedos de una manoy tal vez te sobre alguno. Que una sonrisa tiene el poder de cambiar el mundo. Que un pequeño gesto puede alegrar el día a una persona. Que si quieres algo tienes que ir tras ello porque aquí lo único que cae del cielo es la lluvia, que si te caes debes levantarte con más fuerza y no dejar que te pisen. Pero sobretodo he aprendido que aquí venimos a ser felices no a ser perfectos. Así que querido/a lector COMETE ERRORES, COMETE EL MUNDO

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